La creación literaria no es algo misterioso ni se debe exclusivamente a la inspiración de un autor concreto, sino que es la respuesta de un individuo a la necesidades, problemas e inquietudes de una época. Por supuesto, la obra literaria nace de de la actividad creadora de un autor (o de varios en la creación colectiva), pero no sólo de eso, porque el escritor pertenece a una determinada época, país, clase social, tradición cultural, etcétera, y todo ello se refleja en la obra, aunque él no lo quiera conscientemente, puesto que para escribir el autor parte de sus experiencias y las de su entorno.

La obra literaria, que ante todo es una obra de creación, influye en la sociedad que la recibe a la vez que puede considerarse como un documento social, una fuente de información sobre las costumbres, la situación política o la base económica referidas a un determinado país y época.

Por todo ello, para valorar la obra literaria en su plenitud, es necesario conocer el contexto histórico y social en el que se ha producido, es decir, las bases económicas, políticas y culturales de cada época, de modo que puede serte útil acceder siglo a siglo a los siguientes aspectos:

  • La situación política.

  • La situación socio-económica.

  • La situación cultural (que incluye una visión de la situación lingüística en los primeros años de desarrollo del castellano).